jueves, 27 de febrero de 2014

17. El turismo en España

1. El significado del turismo en la geografía y sociedad española

España es una potencia turística en el mundo: la segunda en número de ingresos de divisas y la cuarta en número de turistas (la segunda de Europa). Dentro del país es la primera actividad económica: aporta un 10% al PIB y un 12% al empleo. Indirectamente incide en otras actividades: industria, transportes, energía, construcción…

Entre los factores que lo facilitan destacan sus condiciones naturales (suavidad climática, variedad naturaleza…), culturales (riqueza del patrimonio histórico-artístico) y su situación estratégica (SO de Europa).

Cuando se convirtió en un componente esencial de la sociedad de consumo occidental, en los años 50, fue adoptado como una actividad económica prioritaria, al ser fuente de divisas y atraer indirectamente actividades de otros sectores. Por eso, además de ser la primera actividad económica del país, ha contribuido estratégicamente al equilibrio de la balanza de pagos.

A lo largo de medio siglo ha tenido un crecimiento general: en número de turistas, con un crecimiento progresivo y periodos cortos de recesión; y en divisas, con un crecimiento más lento hasta 1980 y una fuerte subida desde los 80.


La intervención del estado ha sido importante: al principio, desde el ministerio de Turismo; desde los años 80, desde el gobierno central y las comunidades autónomas.

Ha supuesto la creación de importantes infraestructuras, tanto por iniciativa pública como privada: en las comunicaciones, s.t. en las zonas más afectadas; y en las instalaciones (cantidad, diversidad y calidad).


2. Los caracteres de la oferta turística y los tipos de turismo

En general España ofrece una oferta asequible y variada atendiendo a las demandas.

En la procedencia del exterior destacan abrumadoramente los países de Europa occidental, acumulando Reino Unido, Francia y Alemania casi las 2/3 partes del total. En las dos últimas décadas se acoge a una población proveniente del norte de Europa que ha establecido en nuestro país su segunda residencia.

Hay un predominio del denominado como “de sol y playa” (80%). Esto conlleva la existencia de una ocupación intensiva de las costas, s.t. las del Mediterráneo y las islas Canarias. Además se da una excesiva estacionalidad en los meses de verano, con excepción en las Canarias y en menor medida las Baleares. Así mismo, algunas zonas sufren una fuerte saturación en instalaciones, número de turistas, etc.

Desde los años 90 se ha hecho un esfuerzo por una mayor diversificación: naturaleza, arte y cultura, deportes, congresos y convenciones… El resultado es la existencia de una mayor variedad tanto de oferta como en las  calidades.


3. Las principales áreas turísticas en España


Zonas de mayor densidad

Se trata de áreas amplias, con una importante actividad, que ocupan espacios formadas por varios municipios; con frecuencia se denominan con el nombre de costas específicas.

Litoral mediterráneo y Baleares: el más denso y numeroso; aúna las condiciones climáticas, paisajísticas y culturales; además del archipiélago balear, destacan las provincias de Gerona (Costa Brava), Tarragona (Costa Dorada), Alicante (Costa Blanca) y Málaga (Costa del Sol).

Canarias: ofrece estabilidad climática durante todo el año y atractivo natural.

Madrid: ofrece a la vez turismo cultural y de negocios, además de ser puente hacia otros lugares.

Suroeste atlántico: ocupa las provincias de Cádiz y Huelva (Costa de la Luz); en cierta medida es una prolongación del litoral mediterráneo, aunque con menor densidad turística.

Cornisa cantábrica: dispone de una menor densidad turística; destacan algunos enclaves tradicionales, como San Sebastián, Santander o Gijón; ofrece sus condiciones paisajísticas (montaña) y culturales.

Costa atlántica gallega: similar a la anterior; además de las Rías Bajas y Rías Altas, ha ganado importancia reciente como referente cultural Santiago de Compostela.

Puntos o enclaves de mayor interés turístico

Pueden estar aislados o encontrarse dentro de zonas más amplias; presentan un interés singular: cultural (artístico, histórico) o natural (paisaje, montaña).

En las zonas costeras destacan ciudades como Lloret de Mar, Salou, Palma de Mallorca, Benidorm, Torremolinos, Marbella, Puerto de la Cruz, Las Palmas…

Las ciudades históricas están repartidas por todo el territorio, pero s.t. en Andalucía (Córdoba, Granada, Sevilla), Castilla y León (Salamanca, Segovia…), Castilla-La Mancha (Toledo), Cataluña (Barcelona), Galicia (Santiago); tienen un claro carácter cultural y muchas de ellas han recibido por la UNESCO el rango de patrimonio de la humanidad.

Entre las estaciones de esquí destacan las situadas en Sierra Nevada y los Pirineos (Baqueira Beret, Fomigal).

En los últimos años las áreas rurales están ganando importancia, especialmente las ubicadas en zonas de montaña o en el entorno de espacios de elevado valor natural, lo que les confiere interés paisajístico, natural, gastronómico, deportivo, etc.


16. El transporte en España y su papel en el territorio

1. Las redes de transporte como elemento básico de la articulación territorial y económica de España

El transporte es la actividad económica dedicada al desplazamiento de mercancías y personas. Su crecimiento en las últimas décadas ha sido espectacular dentro del propio territorio y en relación a otros países. La globalización ha hecho aumentar la interdependencia de los distintos territorios. Está muy vinculado también a la movilidad de personas por motivos de trabajo y de ocio. En el primer caso, dentro de los movimientos pendulares que se dan dentro de un núcleo de población o entre varios. En el segundo, relacionado con los movimientos esporádicos (fines de semana, fiestas) y los vacacionales. Las redes de transporte facilitan la articulación territorial económica, conformando un mercado interior propio. A su vez, facilita la relación con otros ámbitos exteriores, tanto continentales como intercontinentales.

Los factores físicos y políticos condicionan la disposición de las redes de transporte y el empleo de los distintos medios de transporte. El volumen de lo transportado, los precios o la rapidez están condicionados por esos factores. No obstante, cada  medio de transporte se adecua mejor a cada medio natural.

En España se ha tendido a una disposición radial de las redes de transporte, reflejo del modelo centralista de ordenación territorial que surgió en el siglo XIX. Así, desde Madrid parten, a modo de radios, las distintas vías de carretera y ferrocarril. En los últimos años, con la conformación del estado autonómico, la disposición de las redes de transporte se ha alterado, en consonancia con la descentralización política y la vinculación con Europa.

Transporte de carretera

Es el más empleado y el que tiene mayor densidad de tráfico, especialmente en las zonas más pobladas y urbanizadas. Destaca ante todo el automóvil, pero el camión ha cobrado una gran importancia como  medio de transporte de mercancías.

Mantiene la estructura radial, partiendo desde Madrid las seis vías principales: N-I (hacia el N), N-II (NE), N-III (costa levantina), N-IV (Andalucía), N-V (Extremadura) y N-VI (NO).

En las modificaciones de las tres últimas décadas hay que destacar, en primer lugar, la delimitación de competencias entre las administraciones. El estado ha creado nuevos ejes/vías que se relacionan con la realidad económica y, a veces, con otros países: Ebro, Mediterráneo, Irún–Ciudad Rodrigo–Oporto, Vía de la Plata. Las comunidades autónomas han desarrollado sus propias redes, destacando en Andalucía la A-92, que ha mejorado la articulación territorial en dirección O-E a través del surco Intrabético y facilitado la comunicación con la costa mediterránea por Murcia.

Transporte de ferrocarril

Dependiendo del ámbito y las características, está orientado al transporte de mercancías y  de viajeros, si bien el primero ha perdido importancia a favor de la carretera.

La antigua red radial se ha visto en gran medida desmantelada, aunque en las dos últimas décadas se ha aprovechado para trazar la red de alta velocidad (AVE) hacia Sevilla y Málaga, Valencia, Barcelona y, ultimándose, Galicia.

Los llamados trenes de cercanías, para transporte de personas, han ganado gran importancia en las zonas de mayor densidad urbana, s.t. en las principales áreas metropolitanas.

Transporte  aéreo

Ha alcanzado una gran importancia en las últimas décadas, en mayor medida en relación a otros países europeos y continentes. Tienen una vinculación directa con el turismo, que, al ser la primera actividad económica del país, explica el desarrollo que ha adquirido.

Requiere importantes inversiones: junto a los aeropuertos, vías de comunicación terrestre. Los principales aeropuertos son: Madrid/Barajas, Barcelona/El Prat, Palma de Mallorca, Málaga, Gran Canaria, Tenerife (2)…. Han proliferado también otros de segundo orden, en algunos casos de escasa importancia. 

Transporte marítimo

Está relacionado en mayor medida con las mercancías pesadas (petróleo, minerales, alimentos, etc.) y de ámbito transoceánico. Los principales puertos por volumen de mercancías son los de Algeciras, Barcelona, Las Palmas, Cartagena, Tarragona, Bilbao…

El transporte de viajeros tiene menor importancia. Además de las vías tradicionales (Canarias, Baleares y Norte de África), en los últimos años han adquirido importancia los cruceros turísticos. Destacan los puertos de Algeciras (hacia Ceuta y puente de inmigrantes europeos), Palma de Mallorca, Tenerife…


2. Los nuevos sistemas de transporte y comunicaciones

Se trata de los transportes por tubería y las telecomunicaciones. Los primeros son los oleoductos (traslado de productos petrolíferos desde puertos y refinerías a centros de distribución y consumo) y los gasoductos (procedentes del norte de África, parten de Cádiz y Huelva hacia los centros urbanos).

Las telecomunicaciones forman un sistema más novedoso. Incluye una gama variada: telefonía, televisión, teletexto, correo electrónico… Su principal característica es la naturaleza inmaterial del bien transportado, que normalmente es información, transmitida en tiempo real.

Relacionado con las telecomunicaciones se encuentra el  transporte de capitales,  que se realiza mediante movimientos derivados de las órdenes de compra, venta o transferencia cursadas por empresas y personas. 

15. La industria en España

1. El proceso de industrialización y sus hitos más recientes

Primera etapa: los años centrales del siglo XIX

Paralelamente a los cambios agrarios iniciados en los años 30 fueron surgiendo las primeras industrias, que se dedicaron a la fabricación de tejidos y piezas de hierro. Barcelona se especializó en la actividad textil, con destino el mercado español y las colonias. En Málaga también apareció una industria textil, pero fue la siderurgia de esa ciudad y de Marbella la que se situó a la cabeza del país. La minería del hierro vizcaína estuvo al principio orientada a la exportación hacia Inglaterra. La del carbón se localizó principalmente en Asturias y en menor medida en Sevilla y Córdoba. Con el tiempo se fueron instalando empresas mineras británicas y francesas (cobre, en Huelva; plomo, en Linares).  

Como balance, se ha llegado a hablar del fracaso de la primera revolución industrial en la medida que no se alcanzó los niveles de los países europeos más avanzados.

Segundo impulso: desde finales del siglo XIX

En general se dio una mayor diversificación: la industria textil catalana se consolidó; la siderurgia acabó ubicándose en el norte, tanto en Asturias como, sobre todo, en Vizcaya; también en esta provincia se ubicó la industria naval; en la minería continuó la expansión del hierro (Vizcaya) y el carbón (Asturias), ganando importancia el plomo (Jaén-Linares, Almería y Córdoba-Peñarroya) y el cobre (Huelva-Río Tinto); aparecieron las industrias de productos químicos, el gas y la producción de electricidad.

La progresiva concentración de las empresas y una creciente importancia de la banca en el conjunto de la economía fue otro de los rasgos del periodo. De estos años data la aparición de bancos como el Vizcaya, el Español de Crédito o el Hispano Americano, que junto con el Bilbao concentraban al tercera parte del capital bancario.

La neutralidad durante la Primera Guerra Mundial permitió que la economía se orientara hacia el suministro de los países en guerra, de manera que la producción aumentó considerablemente en todos los sectores. Al término del conflicto se volvió a los niveles de 1914.

Los años 20 fueron de crecimiento, coincidiendo con una coyuntura internacional favorable. El sector primario se redujo al 46% de su población activa, mientras aumentaron el secundario (26%) y el terciario (28%). El aumento en el sector secundario estuvo vinculado a la construcción, las obras públicas, la minería (carbón, hierro, potasas, mercurio) y las ramas propias de la segunda revolución industrial (acero, electricidad, química, cemento, naval, etc.). La metalurgia (hierro, acero, cobre, plomo, aluminio, etc.) sobrepasó en importancia al textil.

El franquismo: entre la postguerra y el impulso de los años sesenta 

Se produjo un retroceso en la actividad industrial. El intervencionismo del estado se dio en todos los sectores y se creó una amalgama de empresas estatales (carbón, ferrocarril, petróleo, astilleros, etc.) administradas por el Instituto Nacional de Industria (INI). El resultado fue un estancamiento  de la producción, el déficit comercial, una enorme carencia de productos básicos y la extensión del mercado negro (estraperlo).

A finales de los 50 se dio un giro importante en la orientación de la política económica, que se basó en la Ley de Estabilización de 1959 y la apertura al exterior. Fueron llegando capitales extranjeros y divisas del turismo y la emigración. Mediante los planes de desarrollo se establecieron  polos de desarrollo y se impulsaron obras públicas (grandes embalses, autopistas). Se mantuvo el sector público, con una presencia importante en varias ramas (automóvil, carbón, siderurgia, astilleros, aeronáutica, etc.).

El crecimiento del sector secundario supuso que su población activa representara en 1970 el 37% y que su aportación a la renta nacional fuese del 38%. Destacaron las ramas del automóvil, construcción naval, química, siderurgia, etc. La construcción de viviendas estuvo  muy ligada al crecimiento de las ciudades y la urbanización de las costas por el turismo. La producción de energía eléctrica se basó en las centrales térmicas (carbón y petróleo), hidroeléctricas y, como novedad, las nucleares (Garoña, en Burgos, y Zorita, en Guadalajara).

Aparecieron nuevas zonas industriales  en Navarra, Valladolid, Burgos, Coruña, Vigo, etc. En Andalucía se concentraron en  capitales como Sevilla, Málaga, Huelva y Córdoba, las bahías de Cádiz y Algeciras y las tradicionales zonas mineras de Río Tinto, Línares-La Carolina, etc.

De la crisis económica de los 70 a la entrada en la CE

La crisis de 1973 afectó al crecimiento económico de los años anteriores. Desde 1975 se dejaron sentir el paro, la inflación y la vuelta de emigrantes del exterior, a lo que se unió el aumento del número de huelgas, en gran medida relacionadas con el descontento político.

Esta situación se mantuvo hasta mediados de los ochenta, con la entrada en la CE (1986). La política económica se integró en el nuevo marco de relaciones, quedando el sector industrial muy afectado. Sectores que antes habían tenido un peso importante, como la minería, la siderurgia o los astilleros, se vieron perjudicados y con ellos las regiones del norte y noroeste, y algunos enclaves costeros (Bahía de Cádiz, Sagunto…). Los otros sectores tuvieron que adaptarse a la nueva situación a través de la modernización técnica, nuevos sistemas de producción, una mayor especialización de la mano de obra, etc. 


2. Factores de la actividad industrial

Las materias primas y la obtención de energía son dos ingredientes fundamentales de la actividad industrial. Su obtención pertenece a los sectores primario y secundario: las del campo son de origen orgánico; las del subsuelo y los recursos energéticos pertenecen al sector secundario; los minerales, a su vez, pueden ser metálicos (hierro, aluminio, cobre) y no metálicos (potasas, nitratos, sulfatos).

La minería

En general ha sufrido una importante regresión en las dos últimas décadas en mano de obra y producción. Han aumentado, por el contrario, las importaciones. Las causas que han provocado la regresión son diversas: agotamiento de recursos, escasa rentabilidad, o fuerte impacto ambiental en su extracción y posterior tratamiento.

La más afectada ha sido la minería metálica (hierro, cobre, mercurio…) y el carbón. Donde se ha mantenido se han introducido técnicas más modernas. Han ganado importancia la minería no metálica (fosfatos, caolín, potasas…), orientada a la industria química, y la obtención de rocas industriales (calizas, arena, granito, mármol, pizarra…), muy relacionadas con la construcción.

La obtención de energía

La producción y consumo de energía secundaria (electricidad) ha conocido un importante crecimiento. Existe una fuerte dependencia exterior del petróleo y el gas (energía primaria). El potencial de las energías renovables es muy grande (solar, eólica…). Existe un predominio de las energías contaminantes y no renovables, tanto de origen fósil (carbón, petróleo y gas) como mineral (uranio). La mayor parte está orientada a la producción eléctrica. En las refinerías se obtienen los derivados del petróleo: combustibles (gasolina, gasóleo fuel, queroseno), polímeros (plásticos), lubricantes, asfalto…

Existe una fuerte concentración empresarial tanto en producción como distribución  que adquirido una fuerte presencia en el mercado internacional (s.t. petróleo)

Energías no renovables


Son altamente contaminantes (CO2, radiactividad). Aportan casi el 80% de la producción eléctrica. Existe una dependencia exterior en energía primaria y autoabastecimiento en energía secundaria (electricidad).

Carbón: localizada en Asturias, León y Palencia (hulla), Teruel (lignito); su producción ha descendido; se utiliza en las centrales térmicas, próximas a los centros de extracción.

Petróleo: procede del Golfo Pérsico, América Latina, Norte de África…; las refinerías se localización en zonas portuarias (Tarragona,  Cartagena, Almería-Escombreras, Campo de Gibraltar, Huelva La Coruña, Tenerife…), excepto en Ciudad Real (Puertollano); es la más utilizada como energía primaria (50%) y para producir electricidad (térmicas).

Gas natural: procede de Argelia; entra por Cádiz y Huelva, y se distribuye por gaseoductos; su consumo es creciente, destinado a uso doméstico y para obtener electricidad (térmicas).

Nuclear: aporta un 16% a la producción eléctrica; sus centrales se localizan en Burgos (Garoña), Guadalajara (Trillo), Tarragona (Ascó y Vandellós), Valencia (Cofrentes) y Cáceres (Almaraz); presenta graves riesgos de contaminación radiactiva (producción y almacenamiento).

Energías renovables

Generan un menor impacto ambiental, disponen de un gran potencial y globalmente están aumentando, aportando el 21,5% de la producción eléctrica.

Hidráulica: es la más tradicional; está perdiendo importancia relativa (8,5% producción eléctrica); se localiza s.t. en el norte (Cantábrica y Pirineos), y las cuencas del Duero, Tajo y Ebro; se reparte entre grandes embalses (grandes cuencas), que suelen presentar mayor impacto medioambiental, y minicentrales (áreas de montaña).

Eólica: cuarto país del mundo en potencia instalada; es la energía que más ha crecido en la última década y representa el 10,5% de producción eléctrica; se obtiene en parques eólicos (aerogeneradores); está localizada s.t. en Castilla y León, Castilla-La Mancha, Galicia, Andalucía, Aragón…

Solar: la producción está en aumento, representando el 2,5% de la eléctrica; se obtiene mediante dos sistemas: paneles (uso doméstico) y plantas fotovoltaicas; Andalucía es la primera comunidad en potencia instalada.

Otras: biomasa, mareomotriz, geotérmica...



3. Principales sectores industriales en la actualidad

La industria, tomada en sentido estricto, ocupa una diversidad de actividades, conocidas como ramas, que suelen clasificarse de las siguiente manera: industria base (siderurgia, metalurgia, química pesada y petroquímica), industria de bienes de equipo (maquinaria y materiales de construcción) e industria de bienes de consumo (textil, alimentación, electrónica, automoción, química ligera, farmacéutica, etc.). Las dos primeras conforman la llamada industria pesada y la tercera puede llamarse también industria ligera.

La importancia de cada una de estas ramas ha ido variando a lo largo del tiempo y en las dos últimas décadas se han visto afectadas por dos factores: la integración en la CE/UE y los cambios en los procesos de producción. Como consecuencia se han reducido su población activa y su aportación al PIB. Además, la deslocalización ha supuesto el cierre de empresas para su traslado a otros países con costes de producción más bajos (mano de obra, impuestos, etc.).  

Sectores en crecimiento

Se trata de ramas como la automoción, la petroquímica, la química pesada o la agroalimentaria. Sus rasgos principales son el gran dinamismo, la modernización en técnicas y sistemas  de trabajo, y la fuerte dependencia del exterior (en tecnología, capitales y materias primas).

Automoción: orientada al mercado interior y exterior; en manos de empresas foráneas; localizada en Barcelona, Madrid, Valencia, Navarra, Pontevedra, Valladolid…

Petroquímica: fuerte dependencia del exterior en las materias primas; destinada a la obtención de derivados del petróleo (combustibles, plásticos, alquitranes), que se obtienen en las refinerías; están situadas en zonas portuarias (Tarragona, Cartagena, Bahía de Algeciras, Huelva, Tenerife, La Coruña…), excepto en Puertollano (Ciudad Real).

Química pesada: destinada  a la transformación de minerales no metálicos para la obtención de fertilizantes, explosivos, pinturas, detergentes, etc.; se localiza en Huelva, Tarragona, País Vasco, Navarra, etc.

Agroalimentación: ha conocido un crecimiento muy rápido desde la entrada en la CE/UE; directamente relacionada con el sector primario; gran diversidad de productos (vinos, hortalizas, frutas, aceites, pescados y mariscos, embutidos, charcutería y carnes frescas, lácteos y derivados, etc.) y de formas de procesamiento (conservas, congelados, envasados, precocinados…); gran dispersión empresarial y territorial, con una tendencia a la concentración empresarial en su comercialización.

Sectores tradicionales en retroceso

Pertenecen sobre todo a la industria pesada (siderurgia, metalurgia,  construcción naval), que es altamente contaminante. También hay que incluir a varias ramas ligeras (textil, calzado, mueble, etc.). En su conjunto han sido  las principales perjudicadas de la reconversión industrial iniciada a finales de los 80. 

Siderurgia y metalurgia: localizadas en las costas cantábrica y mediterránea, han quedado reducidas a algunas plantas del País Vasco y Cantabria; en Andalucía, en la Bahía de Algeciras.

Construcción naval: extendida por las costas peninsulares e insulares, se ha reducido considerablemente su producción; en Andalucía se localiza  en Puerto Real, Huelva y Sevilla.

Textil y confección: situación ambivalente; la primera se ha visto muy afectada por la competencia de los mercados asiáticos: la segunda ha adquirido una gran importancia por su expansión internacional; localización en el área mediterránea (Barcelona y Valencia), con novedad en la confección gallega (ligada al norte de Portugal).

Sectores de alta tecnología

Se trata de las actividades que están haciendo uso de los últimos avances científicos y técnicos, y de ahí que también se use el término tecnologías o sectores punta. Están relacionados con la fabricación de materiales eléctricos, electrónicos e informáticos (telecomunicaciones, instrumentos de precisión, etc.). Ocupan un parte pequeña de la producción industrial, aunque están conociendo un gran crecimiento. En general existe una gran dependencia del exterior. Las administraciones públicas los están fomentando a través de los parques tecnológicos. Se localiza en Madrid, País Vasco, Barcelona y Valencia. En Andalucía se han instalado parques tecnológicos en Málaga y Sevilla.


4. Distribución geográfica de la industria en España.


La ubicación de las industrias está relacionada con varios factores: tradición, cercanía de los recursos naturales (materias primas y energía), situación estratégica (puertos) y población. Tras la entrada en la CE/UE y la reconversión consiguiente del sector ha surgido una nueva geografía de espacios y actividades:

Regiones dinámicas

Es el caso de Madrid, Cataluña, Levante, País Vasco, Navarra, Zaragoza, La Rioja… Concentran la mayor parte de la producción. Hay una mayor presencia del capital extranjero. Disponen de una mayor innovación organizativa y técnica.

Regiones en transformación
 
Es el caso de la cornisa Cantábrica y Galicia. Hasta los años 80 se basaban en la minería del carbón y el hierro, y las industrias siderúrgica, metalurgia, naval… Asturias se mantiene estancada. El resto ha renovado y modernizado su tejido industrial: en Galicia. Destaca la agroalimentaria, la textil y la automoción; en el País Vasco, los bienes de equipo, los bienes de consumo y la energía.

Regiones poco industrializadas

Tienen enclaves importantes, como es el caso de Valladolid, Burgos, Sevilla, Huelva, Bahía de Cádiz, Bahía de Algeciras, Málaga… Guadalajara y Toledo están dentro del área de influencia de Madrid. Hay una mayor presencia de la industria agroalimentaria. En algunas zonas existe una actividad  energética relevante: refinerías y térmicas (Huelva, Bahía de Algeciras), hidroelectricidad (Castilla y León)… 


Introducción a los temas de Geografía Económica

a. Rasgos generales

Integración en la CE/UE: ha supuesto, de entrada, la pertenencia a un mercado muy articulado y dinámico; la creación de una moneda única (euro: 2002) lo ha facilitado; ha permitido además el trasvase de recursos financieros en forma de fondos estructurales (hacia las regiones por debajo de la renta media europea) y de cohesión (hacia los estados por debajo de dicha renta). 

Modernización: introducción y generalización de nuevas técnicas y sistemas de producción, y nuevas formas de organización del trabajo.

Crecimiento de la producción: en general está ligado al aumento de la productividad y va acompañado de una mejora de la calidad de los productos y servicios.

Terciarización: el crecimiento del sector terciario ha afectado tanto a su población activa como su aportación al PIB, que sitúa en torno a las 2/3 partes; ha supuesto, además, la pérdida de importancia de los otros dos sectores; por último, conlleva una creciente especialización en sus funciones:

Distribución de los sectores económicos en España en 2006 (%)


Población activa
Aportación al PIB
Primario
5,2
3,5
Secundario
29,6
29,2
Terciario
65,2
67,3

Reparto sectorial de la población activa por comunidades en 2006


Primario
Secundario
Terciario
Andalucía
9,4
26,4
64,2
Baleares
2,4
24,2
73,4
Castilla y León
8,5
30,6
60,9
Cataluña
2,4
34,2
63,4
Galicia
9,7
30
60,3
Madrid
1,1
22,5
76,4
Murcia
11,7
32,7
55,6
País Vasco
1,4
32,7
65,8
ESPAÑA
5,2
29,6
65,2


Financiarización: representa la creciente presencia del sector financiero en la economía; conlleva una desregulación de las actividades económicas y una elevada especulación.


b. Problemas y desequilibrios

Financieros: ha habido un sobredimensionado los sectores inmobiliario y de la construcción, muy vinculados, a su vez, a la banca; en España ha supuesto un factor que ha agravado la crisis económica.

Sociales: las políticas sociales que han tendido a paliar o compensar a los sectores más deprimidos (medio rural, mujeres…) no han evitado que siga habiendo importantes diferencias de renta, junto con bolsas de pobreza y marginación; se han agravado, además, con la crisis económica.  

Territoriales: sigue habiendo fuertes desequilibrios dentro del país y en relación a otros países; España ha estado por debajo de la renta media europea hasta la entrada de los países del este europeo; Andalucía, a su vez, está por de bajo de la renta media española.     

Ambientales: el fomento una normativa europea en este campo no ha impedido que sigan existiendo importantes problemas que afectan a la naturaleza, la contaminación, el agua o la energía; las áreas costeras son las más afectadas.

  

  

sábado, 15 de febrero de 2014

14. La actividad pesquera en España

1. Significado de la pesca en España

España es un país con una tradición pesquera milenaria. Como consecuencia de disponer un plataforma continental estrecha, el  ámbito de las capturas no se ha limitado al de las aguas próximas a nuestras costas, sino que se ha desarrollado con frecuencia en caladeros lejanos: Terranova, Gran Sol, Marruecos…  Actualmente es una de las potencias pesqueras mundiales, tanto por el  tonelaje de sus barcos como por el número de capturas. El destino principal es el consumo interno, siendo uno de los principales países consumidores, con una importante presencia en la dieta alimenticia.

El sector cuenta con un número de trabajadores elevado, que ha ido descendiendo desde mediados de los setenta: en 1975 era casi el doble que en 2008, pasando de 150.000 a 80.000. Paralelamente se ha dado un aumento de la edad media, con el consiguiente envejecimiento.

Hay un considerable número de embarcaciones, si bien suelen ser de pequeño tonelaje, han quedado anticuadas y su rentabilidad es baja. Galicia concentra casi la mitad de la flota, seguida de Andalucía (16%), Cataluña (10%) y Canarias (9%).


2. Regiones pesqueras en España y principales caladeros

La localización de los caladeros y de los principales bancos pesqueros se concentra en tres ámbitos principales:

Aguas jurisdiccionales españolas: poco extensas debido a una plataforma continental estrecha y la pérdida de caladeros; se practica la pesca de bajura o de litoral; destacan las costas cantábrica y gallega, y el golfo de Cádiz.

Aguas comunitarias (UE): destacan el Mar del Norte y Gran Sol (Atlántico Norte).

Aguas extracomunitarias: se practica la pesca de altura; destacan Terranova (Canadá), Namibia o Mauritania.

La producción tiene una elevada comercialización en el mercado interior. Las principales especies capturadas son: merluza, pescadilla, sardina, anchoa, caballa, túnidos, crustáceos, cefalópodos...  Los destinos principales son: fresco, salazón (bacalao), industria conservera (caballa, atún, sardina) o congelado (marisco, pescadilla), teniendo menor importancia actualmente la producción de harina o aceite de pescado.

El volumen de pesca ha descendido desde 1976, sobre todo por el agotamiento de los caladeros. La mayor parte procede de caladeros exteriores (54%). Ha sufrido una pérdida de importancia en la economía española.

Los caladeros de aguas españolas se dividen en ocho regiones: Noroeste, Cantábrica, Tramontana, Levantina, Surmediterránea, Suratlántica, Balear y Canaria. Su importancia por volumen de pesca desembarcada es: Galicia (424.000 tm. anuales), Levante (110.000), Cantábrico (108.000), Atlántico Sur (83.000), Canarias (83.000) y Mediterráneo Sur (29.000).  En puertos destacan: Vigo (Galicia), Pasajes (País Vasco), Las Palmas (Canarias) y Cádiz (Andalucía).

Los problemas de la actividad pesquera son diversos, destacando los siguientes:
   *agotamiento de los caladeros nacionales por la sobreexplotación y la captura de inmaduros;
   *restricciones internacionales, al ampliarse las aguas jurisdiccionales de los países a 200 millas (años 70);
   *deterioro medioambiental de los mares y la consiguiente reducción de las capturas;
   *aumento del paro y envejecimiento de la mano de obra;
   *decisiones de la Comisión Europea que han conllevado el desmantelamiento de varias flotas, sobre todo la andaluza.

La Política Pesquera Comunitaria ha tenido importantes repercusiones en España. Después de un período transitorio (1986-96), desde 1997 tenemos una plena  integración. Los principales objetivos y actuaciones de la Unión Europea son:
   *regulación de acceso a los caladeros de los países miembros y la firma de acuerdos pesqueros con terceros países ajenos a la UE;
   *regulación de precios, reconversión, modernización de flotas…;
   *regulación de aspectos medioambientales: sobrepesca (recorte y reducción de capturas), recuperación de caladeros o fomento de los cultivos marinos (acuicultura) y la investigación.


3. La importancia creciente de la acuicultura

Se trata de una actividad que se dedica a la cría de especies  vegetales y animales tanto en mar como en agua dulce. Está ganando importancia tanto en el mundo como en España, donde alcanza ya el 15%  de la producción pesquera total.

En aguas marinas saladas puede hacerse tanto en la costa como en marismas. En Galicia se han especializado crustáceos (mejillón en mayor medida; también, almejas, berberechos, ostras…) y moluscos. En las regiones Suratlántica, Surmediterránea y Canaria, especies como el lenguado, el rodaballo, la dorada, la lubina…


La producción en agua dulce (ríos, lagos, piscifactorías) tiene menor importancia,  destacando la trucha y en menor medida el  salmón, el cangrejo… 

13. Los dominios y paisajes agrarios


1. Los condicionantes del paisaje agrario

El paisaje agrario es el espacio donde se desarrollan las actividades agrícolas, ganaderas y forestales. Es el resultante de la interacción entre la actividad humana y el medio natural. Supone, por tanto, una modificación del espacio natural, cuyo grado de alteración depende del grado de intervención humana.

Los elementos que componen el medio natural son sobre todo el clima, el relieve y el suelo, cuyas características permiten un aprovechamiento variado. La acción humana, por su parte, se ha ido desarrollando a lo largo del tiempo, adquiriendo aspectos económicos, técnicos, demográficos, sociales, políticos, etc.

El resultado de todo ello en nuestro país es la existencia de una variedad de paisajes, relacionados en primer lugar con los dominios climáticos y después con otros elementos físicos (suelos y relieve)  y humanos.


2. Dominios y paisajes de la España atlántica

Está condicionado por el relieve montañoso y los climas húmedos (oceánico y de montaña), lo que conlleva la abundancia de vegetación en forma de bosques y prados. Esto permite que las actividades ganadera y forestal tengan una gran importancia. Existe un mejor reparto de la propiedad agraria, con predomino de la pequeña y mediana, aunque se da una gran fragmentación parcelaria, que es más acusada en Galicia. El hábitat en general es disperso, repartido en aldeas y caseríos.

El aprovechamiento es variado:
   *agricultura: con destino al consumo humano (patatas, legumbres, hortalizas) y animal (maíz, forrajes);
   *ganadería: especialización en ganadería vacuna, para la obtención de leche y carne; alimentada en prados y mediante forrajes;
   *explotación forestal.


3. Dominios y paisajes de la España mediterránea

Dominio mediterráneo interior

La estación seca de su clima y los inviernos fríos y largos condicionan los cultivos. En su mayor parte está ocupado por suelos sedimentarios. Existe una gran diversidad de paisajes, en parte derivada de las variedades del clima, en parte por los suelos y en los últimos años por la extensión del regadío.

Cuenca del Duero:
   *predominio de la pequeña y mediana propiedad;
   *hábitat concentrado, pero en núcleos pequeños;
   *aprovechamiento tradicional de productos de secano: cereales (trigo, centeno, cebada) y legumbres, complementado con la vid (vega del Duero) y el girasol;  
   *extensión del regadío (remolacha, forrajes);
   *empleo de maquinaria;
   *ganadería extensiva en regresión (ovina), sustituida por la intensiva estabulada (vacuno, porcino, avícola).

Castilla-La Mancha:
   *mayor presencia de la gran propiedad y del latifundio;
   *hábitat concentrado;
   *en la agricultura destacan los cultivos de secano: cereal, viñedo (área más extensa de España y base de una actividad vinícola importante) y, en algunas zonas, olivar;
   *ganadería ovina extensiva, base de la producción de quesos.

Oeste de la Meseta:
   *coincide con la penillanura, al oeste de las provincias que van de Salamanca a Badajoz;
   *condicionado por el predomino de suelos ácidos;
   *presencia importante de la gran propiedad y del latifundio;
   *dehesa: paisaje característico que aúna la ganadería porcina y vacuna extensiva con lo agrícola y lo forestal;
   *en algunas zonas se adaptan cultivos de vid, olivo y frutas;
   *en las zonas de regadío de Extremadura se cultivan hortalizas, arroz, tabaco, etc. 
  
Valle del Ebro:
   *predominan los suelos fértiles, que disminuyen en los rebordes montañosos;
   *predomino de la agricultura: alternancia de secano y regadío;
   *secano: cereales, vid (La Rioja y Somontano) y olivo;
   *regadío: remolacha, forrajes, hortalizas y frutales; y arroz en el delta del Ebro;
   *ganadería: la extensiva (ovina, vacuna) ha quedado reducida a las zonas de montaña; mayor presencia actual de la estabulada. 

Dominio mediterráneo litoral

Su clima resulta más suave, consecuencia de la menor altitud y la proximidad del mar. El mayor problema deriva de la escasez de precipitaciones en algunas zonas (Levante y sureste) y su carácter torrencial, limitando los recursos hídricos. Pese al relieve montañoso, en el litoral hay pequeñas llanuras con suelos muy fértiles. Hay una gran variedad de paisajes, al ocupar una franja territorial muy amplia desde el Cataluña, al noreste, hasta Andalucía, al sur. Sus aprovechamientos son muy diversos.

Cataluña:
   *predominio de la pequeña y mediana propiedad;
   *aprovechamiento intensivo, especializado y orientado al mercado;  
   *agricultura: hortalizas, frutas y vid, ésta muy vinculada a la industria vinícola;
   *importante presencia de la ganadería intensiva (porcina y avícola).

Levante:
   *predominio de la pequeña y mediana propiedad;
   *agricultura muy especializada y orientada al mercado;
   *regadío: cultivos de huerta, frutales (s.t. cítricos) y arroz;
   *en Murcia se ha extendido el regadío de los llamados cultivos forzados (hortalizas y frutas);
   *ganadería intensiva de gran importancia (porcina y avícola).

Andalucía

Dispone de dos áreas diferenciadas: el litoral mediterráneo y suratlántico, y el interior.

En las zonas del interior:
   *predomina la gran propiedad; 
   *el hábitat es concentrado en el valle del Guadalquivir y más disperso en las zonas de montaña;
    *valle del Guadalquivir y las hoyas interiores: variedad de cultivos de regadío y de secano, basados en la trilogía mediterránea (cereal, vid y olivo) y en los más recientes cultivos industriales (remolacha, algodón, girasol);
   *olivar: ocupa un lugar preferente en amplias zonas (piedemontes de Jaén, Subbética cordobesa…);
   *vid: más localizada, con una gran importancia en la elaboración de vinos (Jerez, Montilla, Málaga);
   *zonas de montaña: aprovechamiento ganadero extensivo en dehesas (vacuno, porcino, caprino), forestal (alcornoque, coníferas…), cinegético…

En el litoral:
   *la propiedad está más repartida;
   *agricultura intensiva de cultivos forzados, muy especializada y orientada al mercado interior y exterior (hortalizas, frutas y productos tropicales).
  

4. Dominio canario

Tiene dos factores que lo condicionan: su clima cálido y seco, y el relieve abrupto, lo que conlleva escasez de agua y una superficie disponible muy reducida. Los cultivos se han asentado tradicionalmente en las zonas bajas y se han adaptado a las laderas de las montañas, habiéndose creado espacios aterrazados.

La agricultura tienen un elevado grado de especialización y se ha orientado al mercado: plátano, tomate y patata. En cuanto a la ganadería destaca el ganado caprino, base de la elaboración de quesos.


12. El espacio rural

Introducción

El sector primario está compuesto por la agricultura, la ganadería, la pesca y la explotación forestal.

El espacio agrario es el que está destinado a la explotación agrícola, ganadera y/o forestal. La actividad agrícola se refiere en exclusiva a la agricultura y la pecuaria a la ganadería.

El espacio rural alude al campo y las actividades que se realizan en él. Engloba, pues, las actividades del sector primario y las que se realizan de los otros dos.


1. Los condicionantes de la actividad agraria en España

Factores físicos

Variedad climática:
   *mediterráneo: el más extendido; la sequía veraniega condiciona los cultivos; destacan los cultivos de la trilogía mediterránea (cereales de secano, olivo y vid) y las legumbres;
   *oceánico y de montaña: son húmedos; el aprovechamiento es más variado: bosque, ganadería y agricultura; de ésta destacan maíz, legumbres y productos de huerta;
   *tropical seco: propio de Canarias; cálido y de larga sequía anual; destacan cultivos tropicales (plátano) y de huerta (patata, tomate).

Relieve:
   *existen mayores dificultades para la agricultura en las zonas de montaña; 
   *son más propicias las actividades ganaderas y forestales.

Suelos (grado de acidez):
   *arcillosos-calcáreos: neutros; óptimos para la agricultura; se localizan en las grandes cuencas sedimentarias de la Meseta y las depresiones, y en las pequeñas hoyas interiores y litorales del arco mediterráneo;
   *calizos: básicos; permiten variedad de usos (agrícola, ganadero y forestal); destacan el olivar y la vid; se localizan s.t. en el este;
   *silíceos: ácidos; mejor adaptación de las actividades forestales y ganaderas; destacan las dehesas, que se localizan más en el oeste.

Factores humanos


Políticos:
   *reforma agraria liberal del XIX: abolición régimen señorial, desamortizaciones...;
   *política hidráulica de principios del XX: plan Gasset (1902), Ley de Obras de Riego (1933);
   *intento de reforma de la propiedad durante la II República (Ley de Reforma Agraria de 1933);
   *años 50 y 60: concentración parcelaria, construcción de embalses, planes de desarrollo; intenso éxodo rural y brusco descenso de la población agraria;
   *desde 1986, entrada en la CE/UE: PAC, integración en el mercado europeo, especialización...

Económicos:
   *forma de propiedad: la privada es la dominante; también existe la pública (estado, comunidades autónomas, ayuntamientos) o las cooperativas; en los ayuntamientos se mantienen tierras comunales (aprovechamiento común);
   *tamaño de la propiedad y de la explotación: la primera puede ser grande, mediana y pequeña; no debe confundirse con la explotación, que puede ser latifundio, mesofundio y minifundio; las grandes propiedades y los latifundios predominan más en la mitad sur, especialmente en Andalucía occidental y Extremadura; en la mitad norte predominan las pequeñas y medianas propiedades;
   *régimen de tenencia: puede ser directa e indirecta; ésta última puede ser de arrendamiento (más extendida) o de aparcería (poco extendida), predominando más en la mitad norte.

Técnicos:
   *empleo de maquinaria y fertilizantes;
   *aprovechamiento: extensivo (con barbecho) e intensivo (con menos o sin barbecho);
   *sistemas de rotación (bienal, trienal…);
   *variedad de cultivos: policultivo y monocultivo;
   *aprovechamiento del agua: secano y regadío; éste adquiere diversas formas: superficie, aspersión, localizado, enarenado, plásticos…


2. Usos y aprovechamientos agrarios

La superficie del espacio agrario ocupa el 80% del total, cuyas tierras se reparten en tres usos: cultivos, prados y pastizales, y forestales.

Tierras de cultivo

Representan el 37%. Se encuentran en las grandes cuencas sedimentarias (Meseta y depresiones del Ebro y Guadalquivir), así como en las pequeñas depresiones interiores y del litoral mediterráneo. Los cultivos se reparten entre el secano y el regadío.

Cultivos de secano: ocupan la mayor parte de la superficie agrícola (82%); están asociados al barbecho; se localizan en las grandes regiones interiores; principales productos: cereales, legumbres, olivo y vid.


Cultivos de regadío: ocupan menor superficie (18%), pero generan mayores rendimientos; han aumentado en las últimas décadas; se localizan en las vegas de los principales ríos, Levante, Sureste y Canarias; las técnicas empleadas pueden ser convencionales (superficie y aspersión) y modernas (goteo, enarenado y plásticos); principales productos: frutas, hortalizas, cultivos industriales (remolacha azucarera, algodón, tabaco, girasol), cultivos forrajeros, arroz...

Prados y pastizales

Representan el 10% de las tierras. Aportan buena parte de la alimentación del ganado extensivo. Se extienden por las zonas de montaña menos escarpadas y las penillanuras. En éstas se asocian con las dehesas (paisaje mixto). Los prados se dan en las zonas de climas húmedos; y los pastizales, en las de estación seca.

La ganadería extensiva ha perdido importancia en algunas zonas, aunque en otras ha ganado en los últimos años (cerdo ibérico). Su localización varía según la especie: la bovina, en el norte y oeste; la ovina, en el interior; la porcina, en el oeste; y la caprina, en el sur.

La ganadería intensiva supone la estabulación del ganado. En los últimos años ha aumentado el número de explotaciones. Requiere de más medios técnicos. Su alimentación se base en piensos y forrajes, que se obtienen de la actividad agrícola. Hay una tendencia a la especialización en la producción (carne, huevos, leche). El destino principal es el mercado interior. Han descendido las especies autóctonas, a la vez que ha aumentado la dependencia exterior (especies, forrajes y piensos). Su localización está repartida por todo el territorio, aunque con un mayor peso del ganado porcino por el arco mediterráneo.

Tierras forestales

Representan el 33% de las tierras. Están situadas en las zonas de montaña, en mayor medida en la mitad norte. Existe una gran variedad de especies y aprovechamientos (madera, corcho, caza, turismo…). Buena parte está protegida con diversas figuras legales (parques nacionales, parques naturales…).


3. La influencia de la Política Agraria Común

La integración en la CE/UE (1986) ha resultado un factor decisivo para entender la realidad de nuestro sector primario. El conjunto de estas actividades se encuentran reguladas por la Política Agraria Común (PAC), cuyas características son las siguientes:
   *objetivos: aumento de la productividad, creación de un mercado interno y especialización por países;
   *medios utilizados: proteccionismo; subvenciones; cuotas máximas; fondo financiero de solidaridad (FEOGA);
   *consecuencias: aumento de la producción en general, disminución de la población activa y modernización;
   *productos favorecidos: frutas, hortalizas, olivos; localizados s.t. en el Levante, el Sureste y Andalucía;
   *productos perjudicados: leche (cornisa noratlántica y cantábrica), cereales y remolacha (zonas del interior), y más recientemente algodón y tabaco (Andalucía, Extremadura).


4. Nuevos usos y funciones del espacio rural

Evolución del sector primario

A lo largo del siglo XX el sector primario ha conocido importantes cambios, que se han concretado en lo siguiente:
   *pérdida progresiva de población activa, pasando de más del 50% a principios de siglo al 5% de la actualidad;
   *aumento de la producción;
   *reducción de su aportación al PIB, que en la actualidad se sitúa en el 3,5%.

A todo esto no resulta ajeno el fuerte proceso de modernización, concretado en aspectos como la mecanización, el aumento de los fertilizantes químicos, la extensión del regadío, una mayor especialización de cultivos, etc. La entrada en la CE/UE resultó decisiva.

Cambios en el medio rural

Paralelamente a los cambios en las actividades del sector primario se han producido otros en el propio medio rural, relacionados con la influencia que ejerce el medio urbano:
   *desplazamiento residencial de población que trabaja en actividades secundarias y terciarias;
   *expansión de las áreas periurbanas hacia las rurales, donde se ubican áreas residenciales, industriales, comerciales, de ocio, etc.;
   *aparición de nuevas actividades relacionadas con la naturaleza, el ocio, el turismo rural, etc.;
   *aumento del valor del suelo, que ha generado a su vez una mayor especulación.

En general se ha reducido el contraste entre el campo y la ciudad, lo que conlleva una tendencia creciente en la urbanización de espacios rurales y una mayor diversidad de actividades. Como contrapartida, se ha producido un fuerte impacto ambiental sobre los espacios naturales.